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El trabajo del futuro

El pensamiento crítico y la inteligencia emocional serán dos de las habilidades que te pueden garantizar un empleo dentro de cinco años. En un entorno social y laboral dominado por las máquinas y las relaciones virtuales, las organizaciones demandan profesionales con competencias humanas que interpreten y pongan en valor los millones de datos que circulan en la Red en diferentes formatos.

¿Entiendes el lenguaje de las máquinas? ¿Eres capaz de filtrar la información que existe en la Red y que realmente es útil para lograr tus objetivos profesionales? ¿Estás preparado para trabajar y liderar un equipo virtual? Si tu respuesta a estas preguntas es afirmativa, las probabilidades de que consigas un empleo en 2020 aumentan de una manera exponencial.

La conectividad global, la convivencia con máquinas inteligentes y los nuevos canales de comunicación han transformado las relaciones personales y, sobre todo, las profesionales. Contar con una formación, idiomas y ser un excelente relaciones públicas ya no es suficiente para asegurarte un empleo en el próximo lustro.

Ahora se valoran cada vez más características como:

PENSAMIENTO CRÍTICO: Las máquinas inteligentes se están apoderando de los empleos manufactureros, de memorización y de aquellos sujetos a determinadas rutinas. El pensamiento crítico es una facultad superior que no puede ser codificada, por eso se demandan habilidades sensoriales que ayudan a crear una visión única y crítica para la toma de decisiones.

INTELIGENCIA SOCIAL: Se define como la capacidad para conectar con los demás de manera directa para provocar una reacción. En un momento en el que están surgiendo los primeros prototipos de robots sociales, la gama de habilidades emocionales aún es limitada; las máquinas no sienten. Las organizaciones valoran a los profesionales que evalúen rápidamente las emociones de quienes los rodean y, en consecuencia, adapten sus palabras, el tono y los gestos.

ADAPTACIÓN: Se valora la destreza para aportar soluciones y respuestas más allá de lo rutinario o de lo que marcan las reglas.

CULTURALIDAD: Para operar en distintos entornos culturales en un mundo conectado, además del dominio de idiomas, necesitas una gran capacidad de adaptación a las circunstancias cambiantes y ser capaz de detectar y responder a los nuevos contextos. La diversidad es el motor de la innovación; y lo que hace a un grupo inteligente es la combinación de distintas edades, disciplinas, trabajos y estilos de pensamiento.

DOMINIO DEL ‘BIG DATA’: El computational thinking –pensamiento computacional– está relacionado con la capacidad para traducir grandes cantidades de datos abstractos y comprenderlos. Y no sólo son los datos, las simulaciones también se van a convertir en una experiencia central, en tanto en cuanto comienzan a aparecer en el discurso y en la toma de decisiones. Por otra parte, los reclutadores que normalmente miden el valor de los solicitantes por el dominio de determinadas herramientas, cambiarán sus prioridades: se fijarán en su análisis estadístico y sus habilidades de razonamiento cuantitativo.

ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA: Tienes que estar preparado para evaluar y desarrollar el contenido que procede de los distintos canales de comunicación y utilizarlos como un elemento de persuasión. La explosión del número de usuarios que intervienen en los social media, los vídeos, blogs y podcast, dominan nuestra vida social y laboral.

DISCIPLINA TRANSVERSAL: Conceptos como el calentamiento global o la superpoblación son demasiado complejos para resolverse a través de una única disciplina, demandan soluciones que combinen varias. Si el siglo XX fue la era de la especialización, en este milenio los enfoques multidisciplinares van a dominar el escenario. Este cambio tiene implicaciones importantes en el conjunto de habilidades profesionales que requieren las organizaciones.

CREATIVIDAD: Y en un mundo tan expuesto a los datos, los preferidos por las empresas serán aquellos que representen y desarrollen métodos de trabajo enfocados a los resultados.

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO: Discriminar la información por importancia para aumentar la capacidad cognitiva también será unas de las habilidades más valoradas en los procesos de selección. Un mundo rico en datos procedentes de distintos canales supone una sobrecarga de conocimiento.

COLABORACIÓN: Demostrar que estás presente y participas en las decisiones en un equipo virtual te abrirá las puertas de más oportunidades laborales. El trabajo virtual exige una serie de competencias que tienes que trabajar: como líder debes desarrollar estrategias para involucrar y motivar a un equipo disperso.

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